Boletín #8: Crónica

Montaje de pared

Montaje de pared

Perspectivas de Metamorfosis

Por Silvia Piza-Tandlich – Costa Rica

Luego de dos años de trabajo intenso, “Metamorfosis, un nuevo ciclo” ha llegado a escena en el Museo Nacional de Costa Rica, donde permanece abierta hasta el 26 de setiembre de 2010.

Al ver mi obra desparramada en su espacio expositivo y poder relajarme, aliviada de haberla terminado, mi primer sentir fue de insatisfacción ante las imperfecciones del espacio en que se encuentra. Sin embargo, mi actitud ha experimentado una transformación positiva, pues tanto las obras, como su Hábitat, lograron acometer su propósito de completo dominio de lo que otrora fueran las barracas del ejército.

Un lugar austero y masculino, con un eco que no permite conversación alguna, y por muchos años abandonado a la podredumbre de sus húmedas paredes. Tal es la humedad allí, que cuando llueve hay filtraciones de gotitas que terminan empozando alguno de los once ambientes disponibles como espacio expositivo. Precisamente por no ser éste el espacio ideal para exponer textil y por los retos obvios de hacerlo, Metamorfosis triunfa incluso en no permitirles la entrada a los murciélagos que noche a noche acostumbraban merodear estos pasajes subterráneos -¡machalá machalá!-, por medio de una cortina “anti-murciélagos”.

“A falta de pan, tortilla”, decimos en Costa Rica, y el dicho es aplicable a la falta de espacios de exposición artística con relación al número de artistas que quisieran exponer. La carencia de oportunidad no es un fenómeno costarricense aislado, sino que aflige a artistas en otros países. Existen galerías y museos, pero al menos en mi país, no siempre se muestran interesados en textil, o la competencia artística es severa y no siempre se obtienen oportunidades deseadas. En el caso de Metamorfosis, sin embargo, desde un principio mi idea ha sido la intervención textil interedificio, lo cual es algo nunca antes realizado en Costa Rica. Al principio consideré la posibilidad de alquilar alguna casa o apartamiento, por varios meses, pues no me interesaban las paredes blancas y elegantes de galerías y museos. Por suerte esta idea no resultó viable y, en su lugar, el Museo Nacional de Costa Rica me invitó a montar Metamorfosis en las barracas de lo que fuera el ejército antes de su abolición en 1948.

El antiguo Cuartel Bellavista, con toda su fuerza histórica y sus defectuosas paredes, me invitó a tomarlo y transformarlo en lienzo de exhibición, para lo cual no me quedaba otra alternativa que atacarlo con profusión y exageración de detalles. Este tipo de espacio exige protagonismo, de manera que cualquier exhibición convencional se quedaría corta ante la magnitud del entorno. Por lo tanto, pensé en intervenirlo completamente, para que “él” y yo tuviéramos igual medida de identidad, aunque fuese sólo por tres meses.

“Metamorfosis, un nuevo ciclo” se basa en los estadios experimentados por todo ser vivo, aunque a la vez, presenta algo de los estadios de su dueña, y aprovecha la ocasión para proyectarse ante todo tipo de público visitante del Museo Nacional de Costa Rica. Gracias a la fantasía y elementos multimedia y multi-sensoriales, la obra resalta la importancia del trabajo comunitario de la artista, por medio de una Plataforma que expone ocho trabajos hechos con su Colectiva de vecinos. La música de la obra fue compuesta por el compositor costarricense Mario Alfagüell, para marimba clásica y arpa, en forma de nueve piezas aleatorias de alto contraste.

La reacción del público y la prensa era predecible. Lo que más atrae son las cien sábanas convertidas en cadenas o “tripas” que conectan la exposición, o, ¿cuántos huevos hay?, o, ¿cuánto dinero se gastó en abalorios?. En cierto modo, me alegra que la gente responda ante estos detalles triviales de la obra -los cuales son muchos-, pues de lo contrario, algunas personas tendrían dificultad en percibirla toda: Como primera intervención textil interedificio en Costa Rica, alguna gente no tiene un marco comparativo que ofrezca un punto analítico de partida, para captar las 102 obras en todos sus formatos, técnicas y detalles.

Sin tener que ser Dadista ni mucho menos Stuckista, por definición, las intervenciones de este tipo se prestan para llevar a escena todo el perfomance político, artístico y humanístico que queramos exponer, ya que son, en sí, un espectáculo teatral. Creo que, en Metamorfosis, logré presentar casi todo lo que llevo adentro en el sentido de filosofías personales, desde religión y política, hasta mi convicciones con respecto al trabajo comunitario con miras a mejorar niveles de intelectualidad. Precisamente, la obra adquiere una proyección social intensa, lo cual acepto como un logro personal, aunque para muchas personas sea el botón caliente del arte.

La reacción de artistas de medios otros que el textil, hasta el momento, me es desconocida a excepción del desconcierto inicial de Alejandro “Tarzáan” Villalobos, amigo pintor, quien expresa: <<(…)Pero si a mal de muchos consuelo de TODOS, entendamos que la comprensión del arte textil como manifestación artística natural, recoge pocos artistas y muy pocos conocedores aún -de los cuales uno de ellos NO soy Yo-, por lo cual se necesita una mente muy abierta, un ojo mágico y un corazón generoso…cualidades todas difíciles de hallar juntas, ¡ya sabemos!” Si dichas palabras representaran el sentir de otros en la comunidad artística del país, como artistas textiles costarricenses nos salva la idea de poder dar a conocer la versatilidad del textil como herramienta de trabajo y herramienta conceptual, a la vez que poder echar mano de recursos que nos permitan mayor enlace con el público. Dichos puntos focales nos acercan a tener una nueva posibilidad de creación dentro de las limitaciones tradicionales de nuestro ambiente, puesto que nos permiten explorar un medio relativamente desconocido en el país, como lo es la intervención artística textil interedificio.

Continúan las palabras del pintor: <<(…)Más allá del cambio que per sé invoca el término metamorfosis y las dimensiones de la presente, ya más que decirnos, nos grita a la cara que un cambio se avecina. Un cambio de “chuicas” –“trapos” en vernáculo costarricense-, como sería la primera expresión que nace de nuestra inconfesable ignorancia, apenas disimulada por el respectivo: ‘…Muy interesante…’>> Si a falta de pan, tortilla, yo diría que el medio de intervención artística contemporánea es ilimitado y ofrece alternativas a la manera tradicional de mostrar textiles. Si bien requiere de mucho esfuerzo en su presentación, y actuación teatral en su lado artístico (¡esto no es para minimalistas!), también he comprobado su optimización del recurso sensorial como truco para vencer los obstáculos del espacio expositivo.

En general, me siento muy satisfecha con el resultado de Metamorfosis, incluso en mis numerosos momentos de duda personal. El haber tenido que curar la obra y dirigir a un gran número de personas en su confección y puesta en escena, me obligó a aparentar no tener miedo de estar equivocada. Ha sido una gran experiencia educativa.

Los logros de Metamorfosis son múltiples y no son sólo para esta artista, sino que al igual que la obra en sí, se desparraman gracias al potencial de una mente abierta, un ojo mágico y un corazón generoso…con todo y tripas. Invito a todo artista que nunca haya curado su propia exposición, para que algún día se aventure a hacerlo, pues nos ofrece nuevas perspectivas tanto en lo que refiere a nuestra obra creativa, como en la del curador.

Metamorfosis: http://galeriaoctagono.com/metamorfosis